Burbuja tecnológica

Burbuja tecnológica selectiva: no es el Nasdaq, es algo más profundo


La burbuja tecnológica no está donde te dicen: está en la IA y los semiconductores

Durante meses, el relato dominante fue simple y efectivo: “estamos en otra burbuja tecnológica”.
El Nasdaq sube, la inteligencia artificial acapara titulares y las valuaciones parecen tensas.
Conclusión automática: esto termina mal.

El problema es que esa lectura es incompleta.
Y como casi siempre en los mercados, el riesgo real no está donde más ruido hay.

Cuando aplicamos una definición estricta y técnica de lo que es una burbuja de activos, el panorama cambia bastante. No todo el mercado tecnológico está inflado. La burbuja existe, sí, pero está concentrada, y eso la vuelve más peligrosa.


Qué se considera realmente una burbuja de activos

La Oficina Nacional de Investigación Económica de Estados Unidos (NBER) utiliza una definición concreta y exigente. Para que un activo sea considerado burbuja, debe cumplir tres condiciones simultáneas:

  1. Subir más del 100% en un período de 2 años
  2. Superar al mercado general en al menos un 100% en ese mismo período
  3. Ofrecer una rentabilidad acumulada superior al 50% a 5 años

No es una definición ideológica ni mediática. Es histórica y empírica.
Así se identificaron episodios como:

  • los ferrocarriles en la década de 1840
  • el Dow Jones en los años 20
  • la bolsa japonesa en los 80
  • la burbuja puntocom de finales de los 90

En todos los casos, las tres condiciones se cumplieron. Y en todos los casos, la historia terminó mal.


El Nasdaq no califica como burbuja tecnológica

Acá aparece el primer dato incómodo para el consenso.

Cuando aplicamos esa definición al Nasdaq 100, no se cumplen los requisitos:

  • Suba en 2 años: ~45%
  • Rendimiento relativo vs S&P 500: ~3%
  • Rendimiento a 5 años: ~90%

Resultado: solo cumple uno de los tres criterios.

Eso no significa que esté barato, ni que no pueda corregir.
Significa algo más importante: no es una burbuja en términos históricos.

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Y esto es clave, porque evita el error clásico de salir corriendo de todo el mercado por miedo mal ubicado.


Dónde sí está la burbuja: el núcleo de los semiconductores

Ahora bien, cuando movemos el foco hacia el sector de semiconductores, el panorama cambia radicalmente.

En los últimos años, las acciones vinculadas a chips muestran una dinámica muy similar a la del Nasdaq durante la burbuja.com:

  • Suba en 2 años: +110%
  • Rendimiento a 5 años: +275%
  • Superación del S&P 500 en 2 años: ~+100%

Cumplen las tres condiciones. Sin discusión.

Acá sí estamos hablando de una burbuja, al menos desde el punto de vista técnico y estadístico.


Por qué esta burbuja es distinta (y más delicada)

Alguien podría decir: “Bueno, es solo un sector”.
Ese razonamiento es peligroso.

Los semiconductores hoy no son un sector más.
Son la infraestructura base de la inteligencia artificial:

  • centros de datos
  • computación en la nube
  • modelos de lenguaje
  • sistemas autónomos
  • entrenamiento de IA

Todo empieza por un chip.

Si el corazón del sistema está inflado, todo lo que depende de él hereda ese riesgo, incluso aunque no esté caro en bolsa.


El verdadero riesgo no está en las acciones, sino en la economía

Acá aparece el punto central que casi nadie discute en serio.

El gasto en infraestructura de IA (CAPEX) se convirtió en uno de los principales motores del crecimiento económico de Estados Unidos.

Algunos números para dimensionar:

  • 2025: ~$375.000 millones en capex de IA (~1,2% del PIB)
  • 2026: proyección cercana a $875.000 millones (~3% del PIB)

Pero el dato clave no es el gasto en sí, sino el efecto multiplicador.

En la primera mitad de 2025:

  • ~$177.000 millones de gasto en IA
  • ~$700.000 millones de impacto económico

Multiplicador aproximado: 3,5

Eso explica por qué la economía estadounidense sigue creciendo a buen ritmo.
Y también explica por qué el riesgo es sistémico.

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Taiwán como termómetro adelantado

Más del 60% de los semiconductores del mundo se producen en Taiwán.
Cuando las exportaciones de chips del país se aceleran, el crecimiento de EE.UU. tiende a fortalecerse.
Cuando se frenan, el crecimiento se debilita.

Hoy ese termómetro sigue marcando expansión.
Pero cuanto más central es la IA en el crecimiento, más dependiente se vuelve la economía de que esa inversión siga funcionando.


El problema de las expectativas irreales

Las proyecciones más agresivas hablan de $7 billones en capex de IA hacia 2030, cerca del 20% del PIB actual de EE.UU.

Para justificar eso, la IA debería:

  • generar ingresos por varios billones de dólares, o
  • producir un salto sostenido y visible en la productividad

Por ahora, no hay evidencia sólida de ninguna de las dos cosas.

Desde la masificación de ChatGPT:

  • la productividad laboral crece ~2% anual
  • solo el 12% de las empresas reporta beneficios económicos claros por IA
  • el 55% no ve mejoras tangibles

La adopción es masiva, el valor para el usuario existe, pero la rentabilidad económica todavía no escala al ritmo del gasto.

Y así se forman las burbujas:

cuando las expectativas crecen más rápido que la realidad.


Entonces… ¿explota todo?

No necesariamente. Y este es otro punto importante.

Incluso una corrección fuerte del gasto en IA en 2026 tendría un impacto limitado en el PIB.
El problema no es el corto plazo, sino la acumulación de expectativas incumplidas.

Cuanto más tiempo se sostenga el optimismo extremo,
más violenta será la reacción cuando el retorno no aparezca.


Cruza final: NVDA, TSM, KLAC y estrategia

Ahora vamos a lo concreto.

NVIDIA

Es el símbolo de la euforia. Lidera el ciclo, domina márgenes y narrativa.
Mientras el capex siga creciendo, puede seguir rindiendo.
Pero también es la más expuesta si el mercado empieza a dudar del retorno real.

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Estrategia: no casarse. Participar con gestión activa y tomar ganancias parciales en euforia.


TSMC

Es infraestructura pura. No vende promesas, fabrica realidad.
Mientras el mundo demande chips, TSM está en el centro del flujo.

Estrategia: posición estructural, menos emocional que NVDA, más defensiva dentro del ciclo.


KLA Corporation

No depende del éxito de un modelo, sino de que la inversión siga ocurriendo.
Es una forma indirecta de jugar el capex sin apostar todo a la narrativa final.

Estrategia: jugar el ciclo, no el hype. Ideal para capturar continuidad del gasto.


Conclusión clara

No estamos ante una burbuja tecnológica generalizada como en 1999.
Estamos frente a una burbuja localizada en el corazón del sistema, alimentada por expectativas enormes sobre la IA.

Eso no invalida el trade hoy.
Lo vuelve mucho más dependiente del timing y la gestión del riesgo.

No todas las burbujas explotan primero en la bolsa.
Algunas se pinchan en la economía… y después miramos el gráfico.

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