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Independencia de la Reserva Federal: el límite que Trump odia

cuando el problema no es China ni Irán


La pelea entre Donald Trump y la Reserva Federal no es un berrinche, ni una interna técnica, ni una discusión de economistas aburridos. Es una disputa de poder real. Y, si escala, puede tener consecuencias mucho más grandes que una suba o baja de tasas.

No me interesa Trump como personaje.
Me interesa Trump como síntoma.

Porque cuando un presidente de Estados Unidos empieza a cuestionar la independencia de la Reserva Federal, lo que está diciendo es algo mucho más profundo:
hay un límite que no acepta.

Ese límite tiene nombre y apellido: Jerome Powell.


Por qué la independencia de la Reserva Federal le molesta a Trump

Trump quiere algo simple: resultados rápidos.
Crecimiento visible.
Economía caliente.
Sensación de prosperidad antes de las elecciones.

La independencia de la Reserva Federal es exactamente lo contrario de eso.

La Fed no trabaja para campañas.
No baja tasas porque un presidente lo necesita.
No imprime para maquillar números.

Su mandato es otro: inflación controlada y estabilidad monetaria, incluso cuando eso implique frenar la economía y quedar como el villano de la película.

Ahí nace el choque.


Trump no es ignorante: sabe lo que hace

Algo que me parece importante aclarar: Trump no habla de bajar tasas por desconocimiento. Sabe perfectamente lo que implica.

Tasas más bajas:

  • debilitan el dólar
  • empujan exportaciones
  • estimulan consumo
  • aceleran la economía

Pero también generan inflación.

Y ahí aparece el problema: la inflación es el enemigo número uno de la Reserva Federal. No de Trump. De la Fed.

Por eso, cuando Trump ataca la independencia de la Reserva Federal, no está improvisando. Está empujando un límite institucional que le resulta incómodo.


Un dólar fuerte no gana elecciones

Trump lo dijo sin vueltas: un dólar fuerte queda lindo en el discurso, pero hace daño en la economía real. Exportar se vuelve más caro, el turismo pierde competitividad y la industria sufre.

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Desde su lógica, la ecuación es clara:

  • dólar más débil
  • tasas más bajas
  • crecimiento más rápido

El problema es que esa ecuación choca de frente con la independencia de la Reserva Federal, que no está para ayudar a ningún presidente, sino para sostener el sistema.

trump y powell

Cuando Estados Unidos ya probó politizar la moneda

La independencia de la Reserva Federal no es un capricho moderno. Estados Unidos ya vivió lo que pasa cuando el banco central se subordina a la política.

En los años 70, la economía estadounidense cayó en un combo letal: inflación alta, crecimiento estancado y expectativas totalmente desancladas. El banco central respondía al calendario electoral. Nadie sabía cuánto iba a valer el dólar mañana.

Ese escenario terminó mal. Muy mal.


El Volckerazo: el día que la Fed dejó de obedecer

La historia cambia con Paul Volcker.

Volcker hizo lo impensado: llevó las tasas cerca del 20%, provocó recesión, disparó el desempleo y generó crisis de deuda en medio mundo, especialmente en Latinoamérica.

Fue brutal.
Fue impopular.
Y funcionó.

La inflación se controló, pero lo más importante fue otra cosa: la Reserva Federal dejó de obedecer a la política. Desde ese momento, la independencia de la Reserva Federal dejó de ser una frase legal y pasó a ser una práctica real.


El verdadero poder del dólar no es militar

El dólar no domina el mundo porque Estados Unidos tenga portaaviones. Domina porque el mundo cree en algo muy concreto:

  • que la inflación no se va a descontrolar
  • que el banco central no va a imprimir por presión política
  • que las reglas no cambian según quién gane elecciones
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Eso se llama anclaje de expectativas.
Y es el verdadero activo del sistema financiero global.

Cuando la independencia de la Reserva Federal se pone en duda, ese anclaje empieza a romperse.


Trump vs Powell: una pelea inevitable

La ironía es total: Trump fue quien nominó a Powell. El Senado lo confirmó sin problemas. Y aun así, a los pocos meses, Powell se convirtió en su enemigo.

¿Por qué?
Porque Powell subió tasas cuando la inflación empezó a presionar.

Para Trump, eso fue un freno político.
Para mí, fue exactamente lo que tenía que hacer la Fed.

Desde entonces, Trump no dejó de presionar, atacar y deslizar la idea de sacarlo del cargo.


Por qué Trump no puede echar al presidente de la Fed

Acá está el punto que muchos pasan por alto: la independencia de la Reserva Federal no es decorativa.

El presidente de Estados Unidos no puede despedir al presidente de la Fed porque no le gusta su política. Solo puede hacerlo por causas extremadamente graves: corrupción, mala conducta o incapacidad.

Por eso aparecen denuncias, investigaciones y ruido judicial. No es una discusión técnica. Es una jugada para forzar algo que no puede hacerse de frente.

Y cada vez que esa posibilidad se menciona, el mercado reacciona. No por ideología. Por miedo institucional.


El mito del control total: no hay títeres

Algunos dicen: “bueno, que espere y ponga a alguien propio”. No es tan simple.

La Reserva Federal está diseñada para no ser capturada:

  • mandatos largos
  • rotación lenta
  • decisiones colegiadas

El poder real está en el Federal Open Market Committee, no en una sola persona.

El presidente de la Fed comunica y coordina, pero no manda solo.

No hay botón rojo.
No hay atajo.

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El riesgo real: romper la independencia de la Reserva Federal

Para mí, este es el punto central del artículo.

Si Estados Unidos politiza su banco central:

  • el dólar pierde credibilidad
  • los bonos dejan de ser refugio
  • el sistema financiero global empieza a buscar alternativas

No pasa de un día para el otro.
Pero empieza.

Y cuando la confianza se erosiona, recuperarla lleva décadas.

Jerome Powell, Presidente de la Reserva Federal
Jerome Powell, Presidente de la Reserva Federal


Informate Boludo, sin careta

Trump no odia a Powell como persona.
Odia lo que representa: un límite.

Un tipo que le dice que no.
Que no responde a la campaña.
Que no ajusta la economía a un calendario electoral.

En países débiles, el banco central obedece.
En potencias monetarias, resiste.

Por eso esta pelea importa.
Y por eso no es un show más.


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La independencia de la Reserva Federal no es un tecnicismo.
Es la última barrera entre la política y la moneda.

Cuando esa barrera cae, la inflación deja de ser un error
y pasa a ser una decisión.

En Informate Boludo no prometo certezas.
Lo que hago es leer entre líneas, ordenar el ruido
y decir lo que muchos prefieren esquivar.

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